El otro dÃa, como me gusta hacer de vez en cuando, di una vuelta por el jardÃn. Fuà por la parte más llana, apenas unas ondulaciones de un terreno blando y agradable para el paseo, y en el centro de una hondonada, de súbito, me encontré con una planta desconocida. SurgÃa de la misma tierra, sin levantar el terreno a su alrededor, como si no hubiera crecido, sino que estuviera ahà desde siempre. De un grueso tronco de color verde azulado partÃan unas ramas desde baja altura, abriéndose en abanico, tanto más horizontales cuanto más se elevaba la vista, y de la que nacÃa, sin solución de continuidad, bellas hojas de apariencia atercipelada y colores suaves, verdes, fucsias, azules, y, salpicando el follaje, flores esparcidas de manera casual, todas distintas, singulares, pero que generaban a su alrededor ambientes propios, como compartimentando el espacio.
    No lo habÃa visto nunca. Incrédulo, lo rodeé, mirándolo por todos lados. Me parecÃa increÃble que algo asà pudiera existir en MI jardÃn sin ser yo consciente. Era bellÃsimo, pero a la vez extraño. Mientras lo observaba, me dà cuenta que el árbol cambiaba, en algunas zonas de forma lenta y casi imperceptible, pero en otras agitaba sus hojas y sus flores, que crecÃan, se abrÃan, e incluso se podrÃa decir que murmuraban o canturreaban.
    Me senté junto a él, para con calma ir observando sus cambios….pero no percibÃ, hasta pasado mucho tiempo, lo que en realidad era ese árbol, cómo se relacionaba conmigo, lo que eran sus flores, y cómo de su observación yo sacaba muchas cosas claras y positivas.
    ¿Qué crees tú que era el árbol?

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